Hablar de ti es hablar de muchas cosas; me pongo a pensar y al remontarme a aquellos años de mi niñez, tantos lindos recuerdos que se me vienen a la cabeza en forma de imágenes. Como si el tiempo no hubiera pasado, pensando que estas a mi costado de la mesa, contándome tus mil y una historias cuando eras joven, porque siempre fuiste el súper héroe de todas las historias con final feliz.
Hablar de ti es hablar de muchas cosas; me pongo a pensar y al remontarme a aquellos años de mi niñez, tantos lindos recuerdos que se me vienen a la cabeza en forma de imágenes. Como si el tiempo no hubiera pasado, pensando que estas a mi costado de la mesa, contándome tus mil y una historias cuando eras joven, porque siempre fuiste el súper héroe de todas las historias con final feliz.
Recuerdo que me buscabas, aquellas veces cuando, encerrado en mi cuarto, no paraba de llorar porque no entendía porque las personas grandes se gritaban y peleaban entre si. Recuerdo que ibas en mi ayuda y me decías: “hijito no llores, porque eres muy valiente y serás el hombrecito de la casa, sécate esas lagrimas y vamos a buscar esos chocolates que tanto te gustan” Para mi era suficiente, dejaba de llorar y me llenaba de emoción porque siempre fuiste el súper héroe que acudías en mi ayuda cada vez que era necesario.
Cada viernes en la tarde, después del colegio, contaba las horas para ir a visitarlos a ti y a mama Berta. Siempre me esperaban con los brazos abiertos, con mi comida preferida y con esos ricos chocolates que me comprabas. Los fines de semana se hacían muy cortos para las caminatas al parque, para jugar monopolio, ludo. Sabes? Era muy curioso, siempre me hacías ganar todas las partidas, a pesar que no te gustaba perder. Siempre me decías que mas allá de ganar o perder, lo mas importante era dar lo mejor de cada uno. Siempre diste lo mejor de ti.
Me enseñaste lo importante que es el deporte en la vida de las personas. Recuerdo cuando íbamos a ver futbol todos los sábados en la noche cerca de la casa. Te encantaba estar ahí, cerca de la cancha, ver como gritabas los goles o aplaudías las buenas jugadas. Yo sabia que eras tu el que estaba jugando ahí. Los años no habían pasado para ti, siempre fuiste ese niño inquieto, dispuesto a hacer travesuras y bromas a todo el mundo. Yo quería ser como tu.
Mas adelante, cuando el monopolio, el ludo y las cartas fueron reemplazados por la bicicleta, estuviste siempre pendiente de que no me vaya a caer cuando recién había aprendido a montarla. Recuerdo que convertiste mi bicicleta en la bicicleta mas rápida del mundo, permitiéndome ganar todas las carreras de bicicross que realizábamos con mis amigos del barrio. En verdad fue también tu victoria, ya que tiempo después me entere que fuiste el numero 1 en bicicross cuando eras joven.
Siempre me decía: “persigue tus sueños y nunca te rindas… así las personas piensen lo contrario, demuéstrales que tan grande es tu corazón y sigue adelante…”. No te perdiste ningún día de entrenamiento y me apoyaste incondicionalmente cuando ingrese a la academia de Tae Kwon do, a pesar que toda mi familia estaba en contra en ese entonces. Tenía alrededor de 14 anos y disfrutabas mas que nadie mis ascensos de cinturón y también me dabas ánimos cuando llegaba lastimado o sufría algún tipo de lesión. Convenciste a mama Berta de ir a apoyarme aquel día, cuando llegue a la final del campeonato metropolitano de Tae Kwon do. En esa última pelea, cuando me lastime la pierna, tuvo mucho que ver que estuvieras ahí presente con toda mi familia, para dar mi último esfuerzo y ganar la medalla de oro. En realidad fuiste tu el que gano esa medalla, porque me disfracé de ti y me sentí tan súper héroe como lo eres tu.
Y esos días difíciles, cuando me dio neumonía y estuve al borde de la muerte. Fuiste tu el que salio de madrugada como loco a buscar las medicinas que eran de suma urgencia. Siempre recordare tus palabras: “para demostrar todo tu afecto a las personas que mas estimas, no solo diles que tanto los quieres, sino que tienes que demostrarlo con tus propias acciones, en el día a día; las acciones valen mas que las palabras…”
Siempre fuiste una persona de carácter tranquilo y hablar pausado. Demostraste siempre todo tu afecto a todos los demás con tus acciones, con tu gran sentido de la solidaridad, con tus sabios consejos, con tu perseverancia y ese inmenso amor y ternura hacia la naturaleza.
Me enseñaste con tus acciones que debemos cuidar el medio ambiente, que la naturaleza es algo maravilloso e indescriptible que nuestros hijos también deben de disfrutarlo
Me enseñaste que si uno quiere lograr algo en la vida, es requisito indispensable dar lo mejor de si y nunca rendirse ante nada.
Me enseñaste que ante cualquier problema u obstáculo, hay que salir adelante, y nunca dejarse caer por nada. Buscar en los seres queridos el amor y el apoyo incondicional.
Me enseñaste que nunca hay que dejar ir el niño que todos llevamos adentro, sea cual sea la situación; nunca hay que perder la ilusión y la esperanza de un futuro mejor.
Me enseñaste el valor del sacrificio y la cooperación, poder ayudar a tu prójimo, te estas ayudando a ti mismo.
Me enseñaste a que la mejor forma de demostrar amor a las personas que mas quieres es a través de tus propias acciones, esos lindos recuerdos que quedaran en ti y en los demás, y que duraran toda la vida.
Me enseñaste a que todas las historias que ocurran en vida pueden tener un final feliz.
Me enseñaste que para poder ser un superhéroe de tus mil y un historias, no es necesario tener poderes infinitos, o ser el mas perfecto, o el mas inteligente. Basta con ser uno mismo, tener fe y creer en dios.
Gracias por todas tus enseñanzas, gracias por tu paciencia, por tu afecto, gracias por defenderme, gracias por haber llegado a mi vida.
Prometo que esas imágenes que tengo en mi mente de ti nunca se borraran, prometo que siempre buscare ser cada día mucho mejor y que seguiré todos tus consejos.
Se que estamos pasando por los momentos mas difíciles, pero recuerda que eres un superhéroe y que saldrás victorioso de este capitulo, siempre estaré aquí esperándote llegar, sentado en la mesa como cuando era niño, emocionado por la nueva historia que mas vas a contar.
Te queremos mucho papa Lucho.


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