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domingo, 23 de mayo de 2010

(PS) "La verdadera sabiduria" (by Edgardinho)



En la antigua China, hace miles de años, en la cima del monte Ping, había un templo donde vivía el sabio Hwan. Se desconoce sus orígenes ni como llego al monte Ping. La población que vivía al pie de la montana lo consideraban un gran sabio, un hombre que pasó gran parte de su vida en la búsqueda del conocimiento y de la verdad de todas las cosas. De sus muchos discípulos, solamente conocemos uno: Lao-li.

Lao-li era un joven muy estudioso y bastante observador, que tenía un profundo respeto y admiración por su maestro. Huérfano desde muy pequeño, encontró en Lao-li no sólo la imagen paterna, sino un ejemplo de líder a quien seguir. Durante más de 20 años estudió y meditó con el gran maestro Hwan. A pesar de que Lao-li era uno de los discípulos más brillantes y decididos, tenía en su alma un profundo pesar: no había alcanzado todavía la verdadera sabiduría: “La sabiduría de la vida.”

El esfuerzo y dedicación de Lao-li, en poder encontrar las respuestas a todas sus preguntas era bastante conmovedor. Sin embargo, transcurrían los días, meses e incluso años sin llegar a encontrar la verdadera respuesta. Cierta mañana, en la cima del monte Ping, mientras observaba la caída de una flor de cerezo comprendió que todo su esfuerzo en lograr la sabiduría había resultado en vano. Al fin y al cabo era un simple ser humano; al igual que la flor de cerezo debía resignarse airosamente a su suerte.

Lao-li buscó inmediatamente a Hwan para comentarle su decisión. El maestro se encontraba en la parte más alta de la montaña, en profunda meditación. Antes de que Lao-li pudiera dirigirse hacia Hwan, el sabio se anticipa y le dice que al día siguiente tendrán que descender al llano. No fue necesario decir palabra alguna. El maestro había entendido a la perfección la situación que estaba atravesando Lao-li.

A la mañana siguiente, antes de descender la montana, el sabio Hwan le pide a Lao-li que contemple la inmensidad que rodeaba la cumbre de la montaña. “Maestro, veo el sol que empieza a ocultarse justamente debajo del horizonte, serpenteado por colinas y montañas que siguen durante leguas, y en el valle, un lago y una vieja ciudad.” Después de escuchar atentamente las palabras de Lao-li, tanto maestro como discípulo emprendieron la ruta de su largo descenso.

Trascurrida una hora, todo a su alredor tenía un matiz diferente, sin embargo, el cielo aún conservaba su majestuosidad y el sol era imponente. Al estar cerca del pie de la montaña, Hwan le pregunta de nuevo a Lao-li que es lo que veía a su alrededor: “Gran maestro, a lo lejos veo unos gallos que corren alrededor de unos parajes, vacas que duermen en frescas praderas, unos ancianos que disfrutan del ultimo sol de la tarde y niños jugando junto a un arroyo.” Después de oír las palabras de Lao-li, el sabio Hwan permaneció en silencio hasta que llegaron a las puertas de la ciudad, ubicada en la ladera del monte. “Que aprendiste hoy, Lao-li? – preguntó el maestro – Quizá sea la ultima lección de sabiduría que te imparta.” Lao-li se sorprendió ante tal afirmación.

Al cabo de un largo silencio, el maestro comentó: “El camino de la sabiduría es como el viaje desde lo alto de la montaña al llano. Sólo alcanzan la verdadera sabiduría aquellos que logran darse cuenta de que lo que uno ve desde la cima de la montana es diferente a la forma en que vemos desde el llano. Sin esa sabiduría, cerramos nuestras mentes y nuestros corazones a todo lo que no podemos ver desde nuestra posición y por consiguiente limitamos nuestra capacidad de pensar, razonar, madurar y mejorar.”

“Pero con esta sabiduría, llega un despertar. Recocemos que a solas uno ve solamente hasta cierto punto, lo cual, a decir verdad, no es mucho. Esta es la sabiduría que abre nuestras mentes a la mejora continua, acabando de una vez por todas con nuestros prejuicios y nuestra poca falta de tino; nos enseña a respetar lo que al principio no podemos ver. Nunca olvidemos esta lección. Lo que no podamos ver, puede verse diferente desde una parte diferente de la montaña.”

Concluidas las palabras del gran maestro, Lao-li contempló el horizonte y a medida que el sol se ponía parecía elevarse su corazón. Cuando Lao-li logra reaccionar se da cuenta de que era demasiado tarde; su maestro se había marchado. Nunca más lo volvió a ver. De esta manera termina el relato Chino. Se comenta que Lao-li volvió a la montaña para vivir el resto de su vida allí, y que llego a ser un gran sabio.

Muchas veces, nos dejamos llevar por lo que a nosotros nos parece que es “correcto” o “justo”, actuando libremente en nombre de la “verdad”, o mejor dicho, de “nuestra verdad”. Cerramos nuestra mente y nuestros corazones a otras formas de ver la vida y disfrutar de cada momento de nuestra existencia como si fuera el último. Si nos dejamos llevar solamente hasta donde ven nuestros ojos, lo mas probable es que terminemos siendo personas comúnmente estereotipadas por la sociedad, es decir, “uno mas del montón.”

No nos conformemos en ser personas superficiales y pobres de espíritu que tuvieron un paso fugaz por esta vida. Busquemos sobresalir, busquemos ser mejores cada día, aprendiendo de nuestros errores y fortaleciendo nuestras virtudes. La vida es muy corta como para desperdiciar todas las oportunidades que Dios nos pone al frente. La vida misma es nuestra mejor maestra para alcanzar la verdadera sabiduría. “Si la mayoría del tiempo la vida no te habla, solo te golpea, cada golpe es la vida diciéndote: despierta!! Hay algo que quiero que aprendas”(R. Kiyosaki).

Porque la felicidad no es un destino, sino una actitud...

PS: Informacion personal en espanol.





domingo, 9 de mayo de 2010

(IS),(PS) "La sonrisa de mama. Tributo por el dia de la madre." (by edgardinho)



La mujer mas linda, de cabellos finos y delgados, de mirada tan dulce y basta solo con su sonrisa para que uno pueda olvidarse de todos los problemas o del mal día que uno haya podido tener. Estando a su lado, uno se vuelve a convertir en aquel niño pequeño que necesita de su protección, de su cariño y ternura. Porque para ella el tiempo no transcurrirá jamás, seguirá siendo tan linda y hermosa como la más preciosa de todas las flores, como aquel día en que nos tomaste por primera vez en tus brazos; el día en que nos trajiste al mundo.

Dicen que el amor de una madre es lo mas puro que puede existir. Y ese amor perdura por siempre en el tiempo. De pequeño, ella fue la que nos cobijo en su regazo. La que nos brindo su calor. El mundo era tan grande que no podíamos valernos por nosotros mismos. Tan pequeños e indefensos, sin embargo fue ella y todo su amor lo que nos hizo sentir seguros y protegidos cuando estábamos en sus brazos.

Que importante fue que estuvieras conmigo los primeros años de vida. Tu fuerza y amor me guiaron a dar mis primeros pasos. A decir “mama” por primera vez, a decir “te quiero, no te alejes nunca de mi”. Tu dedicación para instruirme, cuando hice mis primeros trazos con lápiz, mi primer dibujo, mi primera palabra. No fue fácil, y tu lo sabes mejor que nadie. Sin darme cuenta, me estabas enseñando que para lograr algo bueno, vale la pena esforzarse.

Tus brazos siempre se abrían cuando quería un abrazo. Ese abrazo parecía interminable, cuando, con lágrimas en los ojos, me prometiste que ibas a estar esperándome en la puerta principal, el primer día que me llevaste a la escuela inicial. Gracias, ahora entiendo perfectamente que mas allá de la distancia, el amor de una madre, lo llevaremos por siempre en nuestros corazones.

Tus ojos tiernos se endurecían cuando hacia falta una lección. Fueron las lecciones más importantes de mi vida. Gracias a tu disciplina y a tu responsabilidad, permitieron cultivar en mi niñez valores esenciales para desarrollarse como persona. Se que aun falta me falta mucho mejorar y aprender. La vida es un camino que nos da la oportunidad de cambiar y ser cada día mejores personas. Eso también lo aprendí de ti.

Tu corazón comprendía cuando necesitaba ayuda. El tiempo seguía avanzando y nunca dejaste de apoyarme y darme ánimos ante situaciones complicadas. Podía aparentar control y autosuficiencia; sin embargo sabes bien que estaba esperando tu bendición, tu fuerza y ese amor de madre que es el combustible que hace que un ser humano logre lo imposible.

No podré devolverte todas aquellas noches que te desvelaste por mí, todos los cuidados que me diste cuando estuve enfermo, las preocupaciones que te cause por errores que cometí, ni mucho menos las lágrimas que brotaron de tus ojos por mi culpa.

Solo quiero brindar un homenaje a las tres mujeres que más amo en este mundo y a todas las madres de este mundo. Madre es la que en su vientre lleva luz y esperanza; pero también es la que sin serlo, toma responsabilidades y asume dicho rol con amor. Es aquella mujer que es capaz de querer con todo su corazón sin esperar nada a cambio.

Porque para ella el tiempo no transcurrirá jamás, seguirá siendo tan linda y hermosa como la más preciosa de todas las flores. Y con su sonrisa y su amor presente en nuestros corazones nos hará olvidar de todos los problemas y seremos de nuevo tan pequeños e indefensos, como aquel día en que nos trajo el mundo.

“Porque tu tristeza es mi tristeza y tu canto mi cantar…”

Feliz día a todas las madres.

IS: Temas de interes mundial en espanol.
PS: Informacion personal en el espanol.