Tener la certeza de que el camino que elegimos a diario sea el correcto es esencial para encontrar el real sentido a nuestras vidas. Tomar la decisión y avanzar por el camino es aun más importante.
El bus toma un desvío en Ventanilla para poder llegar a Pachacutec. Claramente podemos observar la numerosa población en la ladera de los cerros. La temperatura se incrementaba a medida que el autobús subía a duras penas por el cerro. La mayoría de las casas eran pequeñas, pre-fabricadas y en muchos casos de material noble. Sin embargo, y para mi sorpresa, pude distinguir varios negocios de comida y ventas de artefactos electrodomésticos. Eso refleja claramente las ganas e ímpetu de muchos peruanos en buscar oportunidades y querer salir adelante a pesar de que las condiciones del entorno no sean del todo favorables. Después de tener un pequeño tour “voluntario” por los alrededores, finalmente pudimos llegar al último paradero.
Las familias nos estaban esperando en el lugar previamente establecido. Así fue como conocimos a la señora Edita, a las pequeñas Marlene, Vanessa y al pequeñín Antonio. Al ver sus caritas de alegría e impaciencia comprendí claramente lo que significaba estar ahí con mis amigos y la responsabilidad que ello conllevaba. Después de caminar por algunas calles de “arena” y el mar a lo lejos nos daba la bienvenida, pudimos llegar a nuestro destino final.
En casa de la señora Edita, pudimos compartir con los chicos una pequeña merienda. Note que mas allá de encontrar algunas carencias, sobraba el buen animo, la calidez del recibimiento y acogida hacia nosotros. Estar ahí, en ese momento, te vienen a la mente muchas cosas. El tiempo puede remontar muchos años atrás, especialmente en la época de nuestra niñez. Estar ahí en ese momento, aprendemos a valorar mas lo que tenemos. Cuantas veces nos quejamos o lamentamos en algún momento de nuestras vidas por cosas que realmente no valen la pena? Si no vamos y no buscamos, nunca podremos encontrar, ni mucho menos podremos aprender.
Algo mucho mas fuerte que el adobe y las esteras.
Quien no ha jugado al “gato y al ratón”, “la gallina ciega”, “mata gente”? En la cancha de arena recordamos viejos tiempos, cuando no teníamos que pensar en el trabajo, ni en las tareas de la universidad, o los compromisos laborales. Solo pensábamos en el presente y en poder disfrutar de los juegos hasta antes que se vaya el sol.
Aun quedan muchas preguntas sin responder, sin embargo, pienso que vamos en el camino correcto, de una u otra manera. Interpretar el significado de las cosas, traducir el mensaje y poder plasmarlo a la realidad es algo inevitable. Tenemos una meta en Pachacamac, y vamos a cumplirla.
Todos tenemos sueños y metas por lograr. Para que los sueños se hagan realidad, tenemos que tomar acción día tras día, tener una convicción muy fuerte de que se puede lograr con esfuerzo y constancia, tener el conocimiento y la paciencia cuando aparezcan los obstáculos, la determinación para seguir avanzando, la fe para nunca perder el camino y un corazón maduro, dispuesto a dar todo de si.
PS: Informacion personal en espanol


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